Babel

“Cree en aquellos que buscan la verdad; duda de los que la encuentren.” (André Gide, 1952)

En 1941 Jorge Luís Borges nos regalaba una maravillosa ficción: “La biblioteca de Babel”. En sus exiguas páginas, Borges nos describe la biblioteca total, un espacio periódico e infinito que alberga todos los libros posibles, en todas las lenguas posibles (existan o no), basándose únicamente en combinar 25 caracteres alfabéticos, en libros de 410 páginas de 40 renglones cada una. Tal biblioteca sería el equivalente de llevar a la práctica el teorema del mono infinito1, con un número indeterminado de monos tecleando sobre sendas máquinas de escribir durante un periodo de tiempo infinito. En sus anaqueles contendría por tanto todo el conocimiento de lo humano y lo divino, más todas las ficciones imaginables, incluyendo toda la obra de Borges y todo el contenido de este ignoto blog -escrito y por escribir-.

Monkey-typing

La generación aleatoria de datos intentando crear algo útil no es nada inusual, es por ejemplo uno de los métodos que utilizan los hackers para descubrir contraseñas y poder entrar en sistemas ajenos. Es lo que llaman “ataque de fuerza bruta”. Los monos se convierten en algoritmos y las máquinas de escribir en veloces microprocesadores, cuya creciente capacidad de cálculo obliga a utilizar contraseñas cada vez más complejas para proteger los datos. Pero siendo la evolución de los microprocesadores un salto abismal respecto a la primitiva máquina de escribir, es el uso de algoritmos lo que marca la diferencia para intentar fabricar nuestras bibliotecas de Babel en un tiempo no infinito. Un algoritmo decide las reglas, es decir, puede filtrar ab initio todo aquel bloque de información básico que no cumpla los requerimientos para construir las primeras piezas complejas.

No hace tanto tiempo, los técnicos de laboratorio éramos considerados por algunos investigadores poco más que un puñado de monos aporreando máquinas, pensamiento derivado de un ego enfermizo que, tristemente, hoy día reproducen algunos técnicos de laboratorio hacia otros colectivos laborales. Yo pienso que somos más como algoritmos, ese primer filtro que es capaz de seleccionar la técnica más adecuada, descartar los resultados no relevantes, y proporcionar al investigador unos bloques de datos de la máxima calidad para que pueda construir un artículo sólido y resistente a todo “referee”. No obstante, la presión por publicar a toda costa2 no puede evitar que algunos decidan retocar unos datos fiables en origen para que confirmen el resultado deseado. Así, no es de extrañar que un gran porcentaje de publicaciones científicas no puedan ser siquiera replicadas3 y en el peor de los casos incurran en fraude científico4. Un buen comienzo nunca ha garantizado un buen final. Cualquier eslabón de la cadena puede dar al traste con el trabajo de los otros eslabones, sea cual sea su posición y su brillo aparente.

broken_chains-624x468

Como explicaba en un artículo anterior, me preocupa ver como doctores y personal investigador están copando los puestos de personal técnico en los Servicios Generales de Investigación. Lo que me ha sorprendido ahora es encontrar que esta situación ya creaba controversia allá por 1983, tal como puede leerse aquí. Y es digno de reflexión comprobar que tanto en el citado artículo como en este otro actual, 34 años después, se habla abiertamente de intrusismo laboral en el cuerpo de técnicos de laboratorio (“un colectivo machacado como pocos en la Ciencia española”). Si esta práctica es o no perjudicial y según para quien, ya se discutió entonces, pero ahora quisiera incidir en uno de los efectos colaterales más dañinos: trasladar a nuestro colectivo los peores vicios de la política de departamentos docentes.

chiste

Ya hace años que aguantamos que nos valoren en función de tener o no un doctorado5, una titulación no solo innecesaria para realizar nuestro trabajo, sino también muy cuestionada en los últimos tiempos6 7 8. Como decía Francisco R. Villatoro, en su blog La Ciencia de la mula Francis: “Muchas tesis doctorales son tan especializadas que sus resultados son de interés sólo para un reducido grupo de expertos que trabajan en el mismo campo, subcampo y subsubcampo de la tesis. Muchos doctores lo saben todo de nada. Muchos doctorandos son incapaces de hablar con fluidez sobre los detalles de su tesis con otros doctorandos del mismo departamento”. Evidentemente la casuística es muy variada, pero en cualquier caso me reitero en que no es de recibo que te minusvaloren como técnico sólo por el hecho de no haber leído una tesis. Entiéndanme, no tengo ningún problema en tener de compañeros a doctores, veganos, musulmanes,  madridistas o menonitas, pero que no me quieran imponer su condición sobre la de los demás.

Por otra parte, últimamente se empiezan a oír comentarios sobre la facturación de cada servicio: fulanita factura más, zutanito factura menos… esperemos que no nos empiecen a valorar más por la cantidad (producción) que por la calidad del servicio. También comenzamos a oír cada vez más términos habitualmente referidos al mundo docente, pero que ya empiezan a ser moneda común en nuestro gremio: “la plaza de mengano”, “tribunal a medida”, “endogamia”, “omertá”, “El Padrino”9. Los peores vicios de los departamentos, como decía, exportados al Personal de Administración y Servicios.

 

640px-Marten_van_Valckenborch_Tower_of_babel-large

Somos testigos impotentes del caos y la confusión que se apodera del personal precario en nuestro edificio. Una Torre de Babel en la que parece que ya nadie habla el mismo idioma: técnicos con cargo a proyecto, técnicos del Plan Nacional, técnicos del Programa Andaluz, técnicos del Plan Propio, técnicos con becas FPI, técnicos del POEJ… , renovados in extremis a cada vencimiento de contrato, y que no saben ya si deben atenerse al Convenio Colectivo del PAS y empezar a prepararse las oposiciones o simplemente esperar a que “llegue su turno” con un plan de estabilización. Según a quien le pregunten, les cuentan una película distinta. Pero los planes de estabilidad los carga el diablo, y poner un parche administrativo -trampeando las normas- para intentar solucionar ahora el embrollo creado durante años de laxitud organizativa y sindical, no puede sino ir de nuevo en contra de un verdadero sistema de igualdad, capacidad y mérito, manteniendo la mediocridad del conjunto en los niveles a los que estamos ya habituados con cada ranking universitario publicado. Y esto no significa que no haya personas válidas y competentes que merezcan ser estabilizadas, pero incluso a estas se les negará la oportunidad de demostrar su valía, llevándolas a un proceso pensado para facilitarles el acceso como si fueran ineptos e incompetentes, y encima tendrán que dar las gracias por ello. De por vida.

Desde ser monos aporreando máquinas hasta necesitar el título de doctor para hacer nuestro trabajo, los técnicos de laboratorio hemos aguantado ya demasiados movimientos pendulares del sistema, estamos ya hastiados de la falta de reconocimiento y respeto hacia nuestra profesión, dándole mayor o menor valor en función de la dificultad coyuntural para encontrar otros empleos. Los más viejos del lugar, los que nos metimos en esto por convicción y no porque no hubiera otra cosa a la que agarrarse, empezamos ya a sentirnos extranjeros en nuestra propia tierra. Obsolescentes, ninguneados, okupados, una molestia para el nuevo orden de las cosas. Por eso, para concluir, y aunque sé que no me van a hacer caso, quisiera pedirles un favor a todos aquellos que quieren convertir los Servicios Centrales de Investigación en una extensión de sus departamentos: déjennos en paz. Gracias.

 

 

1Planteada por Emile Borel 28 años antes del cuento. http://www.neoteo.com/el-teorema-de-los-infinitos-monos/

5En las dos últimas promociones a Grupo I se valoró negativamente no tener un doctorado para plazas de Técnico de Laboratorio.

7 The PhD Factory – The world is producing more more PhDs than ever before. Is it time to stop? http://www.nature.com/news/2011/110420/pdf/472276a.pdf

Anuncios

2 comentarios sobre “Babel

Agrega el tuyo

  1. La cita de Gide que abre esta entrada me parece muy acertada. Lo que cuentas sobre la manipulación de datos para llegar al resultado esperado es, cuanto menos, preocupante, pasando incluso esa barrera cuando sabemos cifras (el 31 % es escandaloso).

    Como preocupante y escandoloso es la perversión del sistema.

    Para mí la cuestión es si sabremos salir de ahí o la inercia impedirá cualquier intento regenerador.

    Le gusta a 1 persona

  2. Ya lo dice Higgs, el del famoso bosón: la publicación de investigaciones en las revistas científicas, que nacieron como un medio para compartir y documentar el conocimiento, se ha convertido en un fin en sí mismo. Hay más intereses que pasiones a la hora de investigar, y con tramas que ríete de la SGAE. Y pasa lo que pasa.
    En cuanto al sistema, que quieres te diga. Todos sabemos como funciona esto, y muy pocos se atreven a denunciarlo. Suelen acabar repudiados por los suyos. Pero bueno, como decía en el artículo anterior, al menos ya no los matan. Ahora mismo estaba leyendo un artículo al respecto, y hay una frase muy acertada respecto de las comparaciones: “Lo que para los políticos es corrupción, para los universitarios es discrecionalidad técnica”. Pues eso.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: